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Espolvoréate
con el polvo de sus pies
Es decir: ve tras ellos, ya que levantan polvo a
su andar, y el que va detrás lo recibe.
Además, cuando un hombre importante, en el
conocimiento de la Torá, ingresa a la ciudad, no digas: “No
lo necesito”, sino que debes ir tras él y recibir todas las
palabras que salen de su boca con reverencia.
El
ejemplo en esto es Rabí Eliezer hijo de Hurkanus, cuya historia
es así
El padre de Rabí Eliezer
hijo de Hurkanus, tenía operarios que araban en los surcos, y
él araba en suelo pedregoso. Se sentó y lloraba. Preguntó a
él su padre, ¿Por qué lloras?, ¿Quizá te apenas porque
trabajas en suelo pedregoso?. Ahora ararás en los surcos.
Se
sentó sobre los surcos y lloraba. Preguntó a él ¿Por qué
lloras? ¿Quizá porque trabajas en los surcos?.
Dijo
a él ¡No!. ¿Y por qué lloras?. Porque deseo estudiar Torá.
Dijo
a él, ¡Tienes ya veintiocho años ¿y pretendes estudiar Torá?;
sino toma para ti una mujer por esposa que te de hijos a los que
llevarás a la escuela para que estudien.
Transcurrieron
dos Shabat sin que pruebe
bocado, hasta que se le reveló el profeta Eliahu, que sea
recordado para bendita memoria, quién dijo a él:
“¡Hijo
de Hurkanus, ¿Por qué lloras?!”.
Dijo
a él: “Porque quiero estudiar Torá”.
Dijo a él el profeta: “Si pretendes estudiar Torá, sube a Ierushalaim
(Jerusalem) y ve a lo de Rabí
Iojanán hijo de Zakai.
Se
levantó y se encaminó hacia lo de
Rabí Iojanán hijo de Zakai.
Cuando
llegó, se sentó y lloraba.
Preguntó
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai, ¿Por qué lloras?.
Dijo
a él: Porque deseo estudiar Torá.
Preguntó
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: ¿De quién eres hijo?.
No
contestó a él.
Preguntó
el Rabí Iojanán hijo de Zacai “¿Nunca estudiaste el
recitado del “Shemá”,
ni como recitar la plegaria ni la bendición para después de
las comidas?”.
Dijo
a él: ¡No!.
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: “¡Levántate que te enseñaré
las tres!”.
Se
sentó y lloraba.
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: “Hijo mío ¿Por qué
lloras?”.
Dijo
a él: ¡Porque quiero estudiar Torá!.
Rabí
Iojanán hijo de Zacai le solía enseñar dos leyes cada día de
la semana;
el
muchacho las repetía y se apegaba a las enseñanzas.
De
todos modos transcurrieron ocho días que no probó bocado,
hasta tal punto que salió un feo olor de su boca ante Rabí
Iojanán hijo de Zakai, quién se levantó de delante de su
presencia.
El
joven se sentó y lloraba.
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai “¿Por qué lloras?”.
Contesto
el muchacho: Porque usted se paró delante mío como un hombre
que se levanta delante de un apestado.
Dijo
a él: ¡Hijo mío, así como salió olor de ti, de esa misma
manera que suba el aroma de las leyes de la Torá de tu boca
hasta el cielo!.
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: “¿De quién eres hijo?”.
Contestó:
“Soy hijo de Hurkanus”.
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: “Eres hijo de uno de los
grandes del mundo, y no me lo querías decir. Le dijo, ¡hoy
comes en mi casa!”.
Dijo
a él: “Ya comí en lo de mis anfitriones”.
Preguntó
a él Rabí Iojanán hijo de Zacai: “¿Quiénes son tus
anfitriones?”.
Dijo
a él: “Rabí Ieoshúa hijo de Jananiá y Rabí Iosei el
Cohen”.
Envió
a lo de sus anfitriones a preguntar. Y el enviado les consultó:
“¿ Comió en lo de ustedes Eliezer el día de hoy?”.
Dijeron
a él: “!No!, y ya hace ocho días que no come nada”.
Luego
de eso fueron Rabí
Ieoshúa hijo de Jananiá y Rabí Iosei el Cohen hacia Rabí
Iojanán hijo de Zakai y le informaron que hace ocho días que
no come nada.
Entretanto,
los otros hijos de Hurkanus, dijeron a su padre, ¡Sube a
Ierushalaim, para desheredar a tu hijo Eliezer de tus
propiedades!.
Subió
a Ierushalaim y se encontró con que era el día de cumpleaños
de Rabí Iojanán hijo de Zakai, y se hallaban todos los hombres
importantes del país participando del banquete, “Ben Tzitzit
Hakeset”, “Nakdimón hijo de Gurión”, y “Ben Calva Sabúa”.
¿Por
qué se llama así “Ben Tzitzit Hakeset”
(textualmente “Ben” significa -
hijo, “Tzitzit” - flecos,
“Keset” – cobertor; de
lo que se entiende “el que tenía los flecos sobre un cobertor”,
inclusive cuando circulaba por la calle, y no los arrastraba por
el piso, dando la idea de ser alguien distinguido)?.
Porque su ubicación en la comida era por sobre los grandes de
Ierushalaim.
Dijeron
sobre “Nakdimón
hijo de Gurión”, que tenía suficiente como para alimentar a
cada uno de los habitantes que había en Ierushalaim, la
cantidad de tres “sea” (cada “sea” equivale a un volumen
de 13222,11 cm) de harina.
Además se trataba de un hombre especial, ya que
su verdadero nombre era “Boni”, sin embargo se lo conoce por
el seudónimo que mencionamos, el cual representa “detención”.
Y esto fue por algo que aconteció hace muchos años, cuando
como era habitual, todo el pueblo judío subía hasta Jerusalem
para cumplir con el precepto de
presentarse frente a Hashem. Solo que esta vez los que
vinieron carecían de agua para beber.
Nakdimón
toma la decisión de dirigirse
hacia uno de los potentados de la zona, al que le solicita un préstamo
de doce fuentes naturales de agua para que los visitantes puedan
saciar su sed; y le garantizó que se las va a devolver, y si no
puede reintegrarle el agua, le aseguró que le abonaría con
doce bloques de plata, y estableció la fecha límite para esto
(o que llueva y se llenen las fuentes o el pago).
Llegó
el día de finiquitar la cuenta y no llovió. Por la mañana, el
individuo manda a reclamar: “¡O el agua, o el dinero!”.
La
respuesta fue: “¡Aun tengo todo el día!” (le insinúa con
esto que aun puede llover y las fuentes se llenarán).
Por
el mediodía nuevamente le exige su pago, y Nakdimon responde:
“¡Aun hay tiempo!”.
Por
la tarde se repite la petición, por lo que contesta: “¡Aun
es de día!”.
El
hombre en tono burlón expresa: “¿Durante todo el año no
cayeron lluvias, y ahora van a caer?” – E ingresó a tomar
un baño de inmersión con alegría.
Entretanto,
Nakdimón se presenta en el Templo Sagrado, apenado se envuelve
en su “talit” (prenda de cuatro puntas con flecos que el
pueblo judío estila utilizar para orar), y comienza a derramar
su plegaria: “Amo del universo, es manifiesto y sabido delante
de Ti, que no hice esto por mi propio honor, y tampoco por el de
mi padre, sino por el Tuyo, con el objetivo que tengan agua los
que suben a vicitarte”.
De
inmediato se cerraron las nubes en el cielo y cayó mucha lluvia,
hasta que se llenaron las doce fuentes y más también.
El
hombre y Nakdimón se encontraron, y este le solicita que le
abone el excedente de líquido. Sin embargo, el potentado acusa
que el sol ya se puso, lo que demuestra que el agua cayó después
de lo pactado, así que la deuda persiste.
Regresó
Nakdimón al Templo Sagrado, oró nuevamente, y se produjo un
nuevo milagro; se despejó el cielo y brilló el sol, por lo que
el individuo se resignó y sostuvo: “Si no fuera que brilló
el sol, yo tendría un motivo para reclamar mi dinero”.
Es
por eso que se lo conoce por el seudónimo que denota “detención”
(Nakdimón = detención), pues se detuvo el día por unos
instantes desplazando a la noche; y todo por su causa.
Dijeron
sobre “Ben Calva Sabúa”
(Calva = perro; Sabúa = saciado),
que tenía una casa de cuatro “cur” (cada
“cur” equivale a un volumen de 432 litros) de jardines de
oro molido. Dijeron a él: “el padre de Rabí Eliezer viene”.
Dijo a ellos: “Háganle lugar”, y lo hicieron sentar a su
lado.
Entonces
Rabí Iojanán hijo de Zakai puso sus ojos sobre Rabí Eliezer y
le dijo “!Dinos alguna cosa de la Torá!”.
Rabí
Eliezer contestó a su maestro: “¡Maestro, te daré un
ejemplo a que se parece la cosa!, a un pozo al que no se le
puede extraer más agua del que en él ingresamos; así, yo no
puedo decir palabras de la Torá más de lo que recibí de ti”
Dijo
a él Rabí Iojanán hijo de Zakai: “Te daré un ejemplo a que
se parece la cosa, a un manantial surgente, el cual tiene fuerza
para sacar agua más de lo que se le ingresa, así tú puedes
sacar más Torá de la que se recibió en el (***)Sinaí”.
Agregó Rabí Iojanán hijo de Zakai, “¿Quizá por
mi presencia te avergüenzas?; en ese caso me retiraré de tu
lado”.
Se
paró Rabí Iojanán
hijo de Zakai y salió hacia afuera, y Rabí Eliezer estaba
sentado y disertaba, y su rostro resplandecía como la luz del
sol, y un brillo salía de él
como el brillo de Moshé, y la gente no sabía si era día
o noche
(porque
estaban muy impactados con las palabras de Rabí Eliezer).
Se
apareció Rabí Iojanán hijo de Zakai por detrás y lo besó en
su cabeza. Dijo a él: “Dichosos Abraham, Izjak i Iaakov, que
este salió de ellos”
Dijo
Hurkanus: “¿A quién le dijo así?”.
Dijeron
a él: “A tu hijo Eliezer”.
Dijo
a ellos Hurkanus: “¡No tenía que decir así, sino dichoso
‘yo’, que salió este de mi”.
Rabí
Eliezer estaba sentado y disertaba, y su padre estaba parado a
sus pies, se estremeció y le dijo: “Padre, siéntate que no
puedo decir palabras de Torá y tu estás parado”
Dijo
a él su padre: “Hijo mío, no para esto vine, sino para
desheredarte de mis propiedades, y ahora que te veo y aprecio
toda esta alabanza, he aquí tus hermanos son desheredados y
todas las propiedades son dadas a ti como obsequio”.
Dijo
a él Eliezer: “Yo soy como uno de ellos, si hubiera pedido
tierras delante de Hashem, me daría, como versa: ‘82De
Hashem es la tierra y todo lo que hay en ella, el
mundo y los que en él habitan’. Si hubiera pedido plata y oro,
me daría, como versa: “83Mía
es la plata y mío es el oro, dijo Hashem de los ejércitos”.
Pero no pedí delante de Hashem sino solamente Torá, como versa
“84Por
eso sobre todos Tus preceptos me mantuve con rectitud,
y todo sendero de la mentira odié”.
Y
esta actitud asumida fue gracias a que Rabí Eliezer se dedicó
a absorber el polvo que levantan los sabios al andar, ya que fue
permanentemente tras ellos para recibir sus enseñanzas, como
relatamos a lo largo de nuestra narración.
(*)
– Shabat es el día de reposo que comienza con la puesta del
sol del viernes y concluye con la salida de las estrellas del sábado
por la noche. Ya en Egipto, durante la esclavitud del pueblo judío,
Moshé instauró al Shabat como día de reposo, ya que el líder
judío demostró al Faraón que si los esclavos trabajan seis días
y descansan uno, rinden más en su labor.
Le
tuvo que demostrar solo los beneficios físicos pero nosotros
recibimos la explicación de las bondades de este día y sabemos
que espiritualmente tiene valores y efectos muy grandes, además
de ser un pacto entre Hashem y el pueblo judío.
(**)
- “Shemá” es la oración conocida como “Shemá
Israel”,(“Oye Israel”) y es el versículo que versa en la
sección semanal de la Torá Debarim
6:4; “Oye Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hahem es uno”,
luego se recita la estrofa que versa en la Guemará
Pesajim56a “Bendito sea el nombre de la gloria de Su
reino por siempre jamás”. Posteriormente se lee la continuación
de los versículos en Debarim 6:5 a 9; se prosigue con la sección
semanal de la Torá Debarim 11:13 a 21 y se
concluye con la sección semanal de la Torá Bamidbar
15:37 a 41. La oración de “Shemá
Israel” es muy importante y es una de las primeras que
las madres enseñan a sus pequeños hijos, donde les cantan el
primer versículo mientras su bebé todavía permanece en la
cuna. Además entre otras cosas, Rabí Akiva antes de morir en
manos de los verdugos del rey recitó esta plegaria y dijo que
toda su vida había esperado el momento de entregar su vida por
Hashem; y ahora que llegó la oportunidad no la quiso
desaprovechar.
(***)–
Nombre de la montaña donde Hashem entregó la Torá.
79
– Rab Ovadia de Bartenura
80
– Abot de Rabí Natán, capítulo 6.
81 – Extraido de del capítulo 1 y 2 del libro
“Pirkei de Rabí Eliezer”.
82 – Salmos 24: 1.
83 – Jagui 2: 8.
84 – Salmos 119: 128.
85
– Tratado del Talmud “Taanit”, pag. 19b y 20ª.
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