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Se vivió una gran alegría
La
casa de Rabí Itzjak se llenó de inmensa alegría cuando le
informó a su esposa sobre el niño que próximamente les
nacería.
Esperaban
el gran momento con mucha ansiedad que día a día se
acrecentaba. No veían la hora de poder palpar con sus
propias manos la consumación de las palabras del profeta
Eliahu, es decir, a su hijo que iluminaría los ojos de
Isarel en la Torá.
Pero
conjuntamente con la gran alegría, paralelamente había un
poco de temor en sus corazones, ya que la situación de los
judíos era drámatica por entonces en Francia y en todas
las tierras de Europa.
Los
gobernantes de las naciones no judías que dominaban por
entonces, no valoraban en absoluto el potencial y la aptitud
de los componentes del pueblo judío, como aconteció por
ejemplo con el gobierno musulmán, ya que por los años
1111, el pueblo de Isarel vivió su época de oro, pues
gobernaban por entonces los musulmanes que se ocuparon en
obtener e incrementar la sabiduría y era su objetivo llevar
más conocimientos a su tierra para que sea absorvida
por sus pobladores. Tanto es así, que trabaron contacto con
los judíos, viendo que eran muy aptos en la Torá y demás
ciencias, e inclusive los llegaron anombrar ministros
y gobernantes en sus tierras.
En
contraposición a esto, en Francia y Alemania, era el deseo
del gobierno no judío, fortalecer su reinado, y por esa
causa se esforzaron en alejar a las multitudes de las
fuentes de sabiduría, con el fin que los habitantes no
posean cultura y crean en las palabras y se subyuguen a los
sacerdotes y vayan tras de ellos con los ojos cerrados.
En
una situación como la que transcribimos transucrría la
vida de los judíos, y corrían permanentemente peligro por
las constantes persecuciones del gobierno dominante.
Sin
embargo, pese a estas aflicciones, el pueblo de Isarel no
perdió las esperanzas y se ocupaban en la Torá que es la
máxima fuente de sabiduría del pueblo judío.
En
medio de este pesado clima vivían Rabí Itzjak y su señora
esposa, y no en vano temían por lo que les pudiere
acontecer, ya que la madre de Rashi, estando embarazada de
este, debió atravesar una situación en la que conservó su
vida solo por milagro.
continúa
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